Reproducción del original impreso
revista de LA TERCERA

Con apenas 30 años,
esta chilena fue jurado
en la última versión del
premio Braun Forum,
en Alemania. De esa
experiencia, de su
labor como docente y
de su visión del diseño
nacional, habla en esta
entrevista.
Claudia Carmona
llamó la atención en
la Bienal de Diseño
de la Habana en
1996 con el diseño
de una "silla de
conversación".
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Funcionalidad y estética: son elementos que destacan en este posahuevos, obra de esta profesional.
Todas las formas de expresión de arte atraen a la docente. La escultura no está fuera de ellas.
Los resultados de las creaciones de sus alumnos son un incentivo para su labor
Texto:
Marta Vargas Díaz
Fotos:
Claudio Ponce
e gusta el profesionalismo, a esta joven diseñadora industrial cuya estatura, que no debe pasar del metro sesenta, y larga cabellera rubia, la hacen difícil de distinguir entre sus alumnas de los distintos cursos de taller de diseño industrial, que imparte en las respectivas escuelas de la Universidad Mayor y la Universidad de Chile. Le gusta también hablar de su visión de la vida y de su trabajo, que se reparte entre los encargos que llegan a su oficina privada y la labor como académica, especialmente la que desarrolla como titular de la Universidad Mayor, la misma casa de estudios de la que egresó el '96 y que, a decir de ella, ha sido fundamental para su posicionamiento como una cotizada docente. De hecho, la está apoyando ahora en la preparación de un libro sobre su experiencia en los talleres de la universidad. "Mira, no lo puedo creer. Tengo recién 30 años y ya estoy llena de ofertas para hacer clases en muchas escuelas de diseño", cuenta con orgullo, mientras recorre el tradicional edificio de Portugal con Marín, en busca de una sala cómoda para iniciar la entrevista. Cuando por fin llegamos, ya se ha referido con tanto entusiasmo y pasión a su quehacer, que no es difícil imaginar por qué los directivos de una de las principales empresas de electrodomésticos en el mundo, la Braun de Alemania, la invitaron a participar como jurado en la última versión del Premio Braun Forum, efectuado en Frankfurt, en septiembre pasado. El concurso se realiza hace 13 años y está dirigido a los estudiantes terminales de la carrera de diseño de todo el mundo. El único requisito de la convocatoria, es que los objetos no pueden "competir" con la línea propia de esta empresa.
Única chilena
– ¿Cómo la contactaron para ser jurado?
– En el año 1996 asistí al Quinto Encuentro de Diseño de la Habana. En una de las mesas redondas, conocí al entonces director corporativo de
Braun, Dieter Rams. Quería felicitarlo, pues había hecho una ponencia maravillosa. Le mostré un book con mi trabajo y cuando abandonó la dirección corporativa, traspasó mis datos a su sucesor, Peter Schneider. Entonces, al momento de ampliar el perfil del concurso y convocar a un jurado a nivel mundial, me llamaron.
– ¿Participó otro chileno o latinoamericano en el concurso?
– Sólo un mexicano. En el jurado, estaba Sergio Rivera Conde, que también es mexicano y preside la Aladi (Asociación latinoamericano de Diseño) y el argentino Paolo Bergomi, que es secretario de la Aladi.
– ¿Cómo fue la experiencia?
– Valiosa. Pude ver desde aviones para viajar a Marte hasta submarinos familiares. En esta versión, premiamos una lavadora microondas, que no necesita detergente, obra de dos estudiantes de diseño alemanes. Su invento elimina la suciedad de la ropa a través de procesos de vibración. El tema se presentó tan sólido, que de los cien miembros de jurado, 99 votamos por él. Quedó claro el nivel de conciencia ecológica que hay en todo el mundo.

Diseño chileno

– Más allá del concurso, ¿en qué pie ve al diseño chileno?
– No hay ninguna diferencia. Aunque nuestra cordillera se transforma a ratos en un verdadero "muro de Berlín", con respecto al intercambio de información, creo que pronto habrá un vuelco con respecto al diseño chileno. Me apoyo en lo que dijo Philippe Stark hace poco en Buenos Aires respecto a que este milenio será de Latinoamérica. O sea,
entre las guerras que están ocurriendo, todo lo que implica la crisis económica de Estados Unidos como potencio y que Europa ha bajado sus visitas, pienso que nuestro subcontinente será un lugar emergente, especialmente a nivel de turismo. Considerando eso, Chile tiene garantizado un plus de diseño en unos diez años más.
– Eso es a nivel de ampliación de mercado, pero ¿a nivel de calidad creativa?
– No veo diferencia. La creatividad de un joven aquí y en la China es la misma. Acá en la escuela, se ve una creatividad desbordante. A veces, se limita por problemas tecnológicos o procesos productivos, por estar en un país donde cuesta que se desarrollen piezas específicas. Pero en general, Chile está en punta en materia de creatividad. Por eso hay 33 escuelas de diseño en el país.
– ¿Qué opinión tiene de los arquitectos que incursionan en el diseño?
– Tengo una apreciación un poco crítica. La incursión de muchos arquitectos en el diseño, a nivel país, no a nivel mundial, tiene que ver con un problema económico, de demanda en cuanto a trabajo. Se ha paralizado un poco la construcción y eso significa que ya no tienen las oportunidades de antes para construir edificios y casas, por lo cual hay una necesidad de subsistir.
– ¿Lo reprueba?
– No sé si no debería ser. A veces, hay arquitectos que merecen respeto y que tienen una muy buena mano a nivel de diseño y hay otros que no tanto. Pero hoy, el libre acceso al consumo permite esa situación. Siento que los diseñadores profesionales tienen tanta responsabilidad como un médico. Creo que el diseño es social y da respuesta al usuario sobre todas las cosas.
SC